"JAVIER DE PRADOS"

Los
inicios le han sido durísimos, pero a la vez que ha ido pasando el tiempo y con
ese ímpetu que le ha enseñado su tío (Pedrito de Mérida “banderillero”), quien
lo primero que le enseño fue a ser aficionado para más tarde llegar a transformar su afición en un modo de
vida. Ya apuntaba maneras, cuando en las
fiestas de su pueblo (cerca de Cáceres), empezando a tocar los trapos con tan
solo seis o siete años. A los nueve años le comunica a su padre esa gran
afición y pasión por el mundo del toro, y fue a la edad de 12 años cuando ingreso
en la escuela de Madrid.
Su padre lo sobrellevaba y entendía
que era una gran pasión lo que le llevaba a dedicar todo su tiempo al mundo del
toro, pero su madre no le dio mucha importancia en un primer momento, pensando
que no le iba a dedicar más allá de algunos fines de semana. Javier se
iba incluso de tapia con quien conocía, y es entonces cuando se dieron cuenta
que no se trataba de una afición pasajera, si no de una manera de soñar y luchar por hacerse maestro del toreo.

Ha hecho las tapias con chavales de las
escuelas, con los que han participado en tentadero, escuchando, y metiéndose en
donde se juntaba los mayores para hablar del campo y de la fiesta, sacando todo
lo positivo de estos días y de estos momentos de la vida, no cambiando nada de
esto por nada del mundo, con figuras del toreo, gente que admiras, y que te
enseñan muchas cosas a la hora de torear, incluso agarrándose a las capeas,
siendo o haciendo de maletilla en pueblos, siempre pensando que torear, en las
circunstancias que sean o en los sitios que sea siempre es beneficioso tanto
para la profesión, como para crecer como persona.
Su apoderado tiene una gran importancia en
su carrera, puesto que lo trata como si fuera un amigo, una persona que le
aconseje, alguien de confianza que busca lo mejor para él y le intenta llevar
por los caminos que el ya ha pateado, pero intentando no caer en los mismos
errores que le llevaron a dejar la actividad taurina, incluso conviviendo con
él, durante alguna temporada en la finca de la que es propietario, y
relacionándose con gente de mayor edad. Solo tiene palabras de agradecimiento a
las tres personas más importantes de su vida, sus padres, que le han intentado
dar siempre todo lo que ha estado en su mano para que llegar al momento en el
que ahora se encuentra, a su mozo de espadas, que se ha dejado el alma
cada día para que se situase y que alcanzase el sitio en el que ahora se
encuentra, siendo como un hermano mayor. A su tío, que le cogió de la
escuela y le hizo empezar, que lucho contra cada circunstancia de la vida,
contra cada adversidad, como todo el que empieza en este mundo de los toros, le
aconsejo como un padre aconseja a su hijo. Y gracias a ellos, le ha llevado el
destino por buen camino y no se ha dejado desfallecer, luchando siempre por su
sueño.

El cartel que tiene en la
retina del que le gustaría hacerse participe sería, Morante, Manzanares y él,
en el coso de la real maestranza de Sevilla, plaza que por cierto le tiene
encandilado, teniendo Madrid también como la primera plaza del mundo. Pero
dejando claro que es Sevilla la plaza donde le gustaría tomar la
alternativa.
Le diría a los
chavales que quieren empezar en este mundo del toro, que si de verdad lo
intentan y les gusta, todo en esta vida se consigue lo que uno quiere, que
confíen en ellos mismos, y siempre teniendo en cuenta que es muy difícil pero
bonito, y que por ejemplo en esta última semana que el va a debutar con
caballos, que él está disfrutando y saboreando la esencia del toreo, pero no
para los demás sino para el mismo. Y sobre todo que es importante los
consejos de los que ya han pasado por este mundo de los toros, que son los que ya han vivido la experiencia,
y que de verdad te dicen la realidad de la fiesta y de la vida de un torero,
que al principio no lo tomas muy en cuenta, pero finalmente te das cuenta de
que tienen razón.

En el supuesto que
tuviera la oportunidad de poner o quitar algo de la fiesta del toro, pondría o
daría más oportunidades a los chavales que empiezan, que no tiene oportunidades
de que se les conozca, y entiende, que lo peor es que te cueste dinero torear y
que no puedas ser torero por no tener dinero, no tener medios económicos o de
amiguismos para entrar en ese circuito, que te pone en el camino, no por la recompensa del
trabajo bien hecho, y demostrar en los ruedos lo que eres y vales, como persona
y como torero.