CARLOS COLLADO
"EL NIÑO DE L ATAURINA"
En un lugar de la Mancha, se encuentra una de las figuras de los años
ochenta , parte de los noventa y buena
parte del siglo XX. Nació el 27 de Enero
de 1970, se vistió de luces por primera vez el 19 de Abril de 1982, debuto con
picadores el 19 de Marzo de 1986, se presento en Madrid el 26 de Abril de 1987,
tomo la alternativa, en Toledo el 20 de Agosto de 1988, confirmo en Madrid el
19 de Mayo de 1989, y así sucesivamente, hasta bien pasado el siglo XX, que de
repente un buen día, desaparece de los
ruedos, a pesar de ser una de los figuras del momento, siendo por última vez el
29 de Septiembre de 2009, en Torrijos (Toledo) que cortando cuatro orejas se le
pierde la pista a este maestro de la historia del toreo. Hablamos sin duda de Carlos
Collado "El Niño de la
Taurina", que comenzó su andadura con diez o once años por el mundo del
toro como si de un juego se tratase en el bar que regentan sus padres, en Santa Olalla (Toledo, España), "BAR LA
TAURINA" , hace casi unos treinta años. Ingreso en la escuela de tauromaquia
de Madrid, de la mano del maestro
Gregorio Sánchez, con doce años, y desde este momento se realizo como
torero y también como persona,
terminando su periodo de aprendizaje en esta , en los años ochenta y seis,
ochenta y siete. De la mano de Manolo
Cano que fue su primer apoderado a la par de Gregorio Sánchez, condujeron su carrera en los principios,
llegando a ser unos años muy bonitos e intensos para él, toreando como alumno aventajado
de la escuela, incluso llegando a
realizar una novillada a beneficio de la escuela estoqueando seis novillos en solitario. Se forjo el solo una vez que salió de la
escuela, teniendo siempre el apoyo de su familia, ya que es un mundo muy duro, quitándote
mucho tiempo personal e incluso de tu vida, infancia y niñez, de lo cual no se
arrepiente, porque este mundo tan difícil que es el mundo del toro le ha hecho
ser algo, recordando varias faenas que tiene en la retina, teniendo muchas anécdotas
en todos estos casi treinta años de alternativa, que no tiene ninguna que significar, puesto que para
El Niño de la Taurina, cada tarde era especial, y significativa en su carrera.
Ha tenido unos comienzos muy buenos y
bonitos en los años ochenta, teniendo luego una serie de trabas y de
zancadillas en la vida como torero, como fueron el apoderamiento, cornadas,
etc., que se tiene en este mundo tan complicado, perdiendo la ilusión por el
toreo , y por este mundo de la fiesta, que termina pasándote factura, cuando
las cosas no se llevan bien desde el primer momento, quitando muchas de las
cosas que le han pasado, comenzando desde muy niño, pensando solamente en
torear, y no pensando que lo mas importante en la vida de un torero es una
persona que lleve tu carrera por el buen camino, cuando lo dejo con Manolo
Cano, todo se le hizo cuesta arriba, con muchas trabas, reflexionando ahora
fríamente, que podía haber sido una de las grandes figuras del toreo, que podía
haber estado muchos más años en el candelero, pero por las malas gestiones en
algunos momentos de su carrera, de torear en Madrid sin estar preparado, con
corridas muy duras, que no permitían triunfo, obligado en algunas ocasiones
incluso, solamente por el simple hecho de torear en la primera plaza del mundo,
colocándole en San Isidro, en carteles que no le correspondían, muy joven, y
para benéfico de las personas de alrededor, sin contar que posiblemente se le
estaba haciendo un flaco favor , cortando su proyección como torero,
acordándose de Juli, Joselito, Fundí, etc.,
que comenzaron más o menos en la misma época, que llegaron a lo que
llegaron, y que el por sus circunstancias se quedo en agua de borrajas.
llegando a ser una pena , pero agua pasada no mueve molino, y hay que aceptar
la vida según transcurre, reconociendo, que en su carrera, el Niño de La
Taurina ha sido un chaval muy privilegiado, comenzando desde muy pequeño en
esto, ganando dinero desde muy temprana edad, incluso a llegar a con doce años
llegar a ganar lo suficiente para comprarse hasta incluso sus primeros trajes
de torear, capotes, muletas, teniendo en cuenta que es, al igual que unos más bien pocos, un privilegiado a la hora de su paso por el
mundo de la fiesta taurina, pero sobre todo ganándoselo en la plaza, y toreando
en todas las plazas con su corta trayectoria en tiempo por ellas, de España,
Francia, Portugal y América donde en
todas a dejado grabado en la retina de los aficionados su gran arte del toreo.

Tiene claro que en la actualidad no se puede ni quitar nada ni poner
nada, en estos momentos en el mundo del toro, puesto que está muy difícil para
todo el mundo, pero mucho más para los chavales que están empezando, que cada
vez torean menos, con menos oportunidades, haciendo en su época, muchas más
novilladas, incluso sin ser un torero, que haya asistido a muchas tapias, pero
si ha toreado mucho, con la escuela y después con la labor de su apoderado,
pero en estos momentos está mucho más complicado, puesto que hace falta mucho más dinero y
mucho más esfuerzo, y si lo tienen mucho mas fácil los de arriba del escalafón,
que están arriba y son los que se llevan el gato al agua.
Los toreros siempre tienen manías o
simpatías sobre algunos colores o cosas, pero a Carlos Collado "El niño de
la taurina", siempre le han gustado los colores claros, sin
tener predilección por ninguno en concreto, no ha sido un torero de
supersticiones definidas. Tiene afinidad con muchos toreros del pasado, o de su
época de torero, como Espartaco, Roberto Domínguez, Julio Robles, que además fue padrino en su
confirmación en Madrid junto a Manzanares padre, Ortega Cano, Antoñete, estos últimos, doctorándole como torero en Toledo, Niño de la Capea, Dámaso González, que además
de admirar ha tenido la suerte de torear con ellos, y de los actuales, pone el
ejemplo de José Tomas, que a su modo de ver, es un torero que torea poco, pero
lo eleva como si fuera un torero de lo más grande al igual que toreros en activo,
que en su época como matador estaban en el candelero como él y como son, Juli,
Enrique Ponce, etc., teniendo en cuenta que un torero no deja de ser torero en
ningún momento, pero reconociendo que en la actualidad y con la apatía que
tiene al mundo del toro, incluso estado preparado físicamente, no volvería a
torear por que no ve ningún rayo de luz por ningún sitio, ni ilusión ni ganas,
solamente, toreando en el campo, tentaderos, y algún festival, para matar el
gusanillo, echando de menos en el día a día, la vida de torero en activo, de
viajes, el vestirse de luces, en definitiva el estar en figura y en torero.
Nos cuenta Carlos Collado "El Niño de la Taurina que tuvo una fase
de su vida clave, con 17 años, que tuvo la mala suerte, de tener un percance en
Algeciras con una banderilla, que le tubo alejado del circuito mucho tiempo,
precisamente, cuando mas perspectivas y
proyección de futuro tenia adjuntando otras varias, como en el estomago en
Madrid, otra grande en México, etc., que le truncaron la vida como figura,
porque no vienen bien en ningún momento, pero a él mucho más que a otros
conjugándose una seria de factores que le retiraron, En la actualidad es empresario de cosas
distintas que no están relacionadas con el mundo del toro.
A los chavales que quieren empezar en este
mundo del toro, les diría que tengan mucho amor por la fiesta, constancia,
sacrificio, y el dedicarte solo y exclusivamente al toro, estando muy
convencidos de lo que quieren ser, sin olvidar que es un mundo es muy difícil, pero
con convencimiento de que quieren llegar a algo en este mundo lo
conseguirán y como no, siempre tener esa educación taurina que hace
de ser respetado y respetar, para establecerse con fuerza en el mundo del toro.